Fútbol que inspira

Los “Guerreros Aztecas” es el nombre de un equipo singular de futbol, conformado por once jugadores, quienes desde 2011 han portado con gran orgullo la playera del equipo.

Lo conforman mecánicos y comerciantes, y para todos y cada uno, su pasión por el futbol no tiene límites.

Ernesto Lino hizo la carrera de Director Técnico y llegó a tomar las riendas del equipo gracias a un amigo que jugaba en el mismo. Ernesto, cada que sale a la calle, se acerca a algún “Guerrero” para invitarlo a participar con él en el equipo; según cuenta su esposa Rosa Margarita, quien además comenta que solo por eso le gusta salir con su esposo.

Los “Guerreros Aztecas” son el único equipo de futbol en la Ciudad de México en su.. digamos, “especialidad”. Está conformado por personas admirables que, por diferentes casos de la vida, les ha sido amputada alguna extremidad del cuerpo.

“Me ha dado mucha fuerza para seguir adelante, para seguir en la vida; como cualquier otro ser humano”, son las palabras de Jaime Mejía, un integrante del equipo.

Víctor Bonilla y Rodrigo Fernández, integrantes de los “Guerreros” se alistan para comenzar a trabajar a las 10:00 AM. Se ponen a dominar el balón en un semáforo por los rumbos de Coapa.

$500 es su meta por día. Como mínimo, se llevan $300 más que con el salario mínimo generado en ocho horas de jornada laboral; ellos solo en cuatro y haciendo lo que más les gusta: el fútbol, y en este caso, dominando el balón entre dos.

Lo más admirable es que a pesar de todo, nada los detiene para dedicarse a su pasión, el fútbol.

Por eso y más, mi pasión es el fútbol. Te regala historias como esta, que inspiran, que admiras, que llegan a tu vida por algo, y si esta columna llegó a mí para contárselas, seguro llegará a ustedes que ahora la leen por una sola razón: disfrutemos la vida, agradezcamos todos los días que estamos aquí, inspirémonos y sigamos adelante. Los límites están en la mente, nada más.

Gracias “Guerreros Aztecas” y gracias a todos aquellos, que con o sin alguna discapacidad, nos inspiran.

Por: Juan Carlos de Haro