Barbie es quizá la muñeca más famosa del mundo. Esta muñeca nació el 9 de marzo de 1959 y, desde entonces, se ha vuelto parte fundamental en el mundo de los juguetes.

Esta muñeca ha representado los diferentes roles, profesiones o vivencias de la vida cotidiana. Sin embargo, con sus medidas casi perfectas, facciones y características idealizadas, ha marcado estereotipos sobre la belleza y el “modelo ideal” de mujer.

Sus modelos van desde la Barbie médica, veterinaria, piloto, rockera, Cleopatra, Catrina, entre otros. De hecho, con motivo del Día Internacional de la Mujer de 2018, Barbie lanzó la colección Sheroes (un juego de palabras en inglés con el pronombre femenino she y el vocablo héroe) con 17 modelos inspirados en mujeres icónicas de la historia.

Imagen tomada de: Barbie.mattel

Esto demuestra la consciencia que sus diseñadores han tomado frente al impacto que esta muñeca tiene en la sociedad y cómo se tiene que expandir, de acuerdo con los cambios sociales y las luchas de reconocimiento que se han emprendido.

Por eso, a partir de la premisa de la diversidad y que en la “vida real” las mujeres no tienen una sola forma, talla o molde, la popular marca le ha apostado a Barbies con color de piel diferente, tallas más grandes, cabello crespo o afro, entre otras.

En el caso de las personas en situación de discapacidad esto no es la excepción pues, en febrero de 2019, se anunció que la nueva apariencia de Barbie ayudaría a combatir los estigmas frente a las personas en situación de discapacidad y a mostrar esta condición como parte normal y cotidiana de la vida.

Esta popular muñeca cuenta con una Barbie que tiene una prótesis en su pierna y otra que usa silla de ruedas. “Como marca, podemos elevar la conversación sobre discapacidades físicas, al incluirlas en nuestra línea de muñecas de moda para mostrar una visión multidimensional de la belleza y la moda”, expresó Mattel en un comunicado.

Para llevar a cabo estos modelos, Mattel colaboró con Jordan Reeves, una activista en situación de discapacidad, que nació sin su antebrazo izquierdo, para crear la muñeca con la prótesis. Esta se puede extraer de la muñeca y así lograr una experiencia de juego más cercana a la realidad.

La compañía también trabajó con UCLA Mattel Children’s Hospital y con expertos en sillas de ruedas, con el objetivo de diseñar una silla como la que utilizan las personas en situación de discapacidad de movilidad permanente, el cual ha sido uno los accesorios más solicitados por los fanáticos de Barbie.

Sin duda, este hecho promueve y apoya el avance hacia una sociedad cada vez más incluyente, donde la diversidad no sea algo “anormal” o ajeno, sino natural y propio de y en los seres humanos.

Texto de Ángela María Hernández Sierra

Fotografías Cortesía de la Marca